¡Hola, tributos! Sí, ya sé que es muy tarde, pero con mi querida "vuelta al cole", sumado a las dos horas y media de baile no he tenido ni un minuto libre hasta ahora
(y aún me queda por leerme una introducción de Geografía que lógicamente no pienso tocar hasta cinco minutos antes de la clase). Pero bueno, el caso es que dije que esta semana habría capítulo para antes del sábado... ¡Y aquí lo tenéis! También dije que haría un pequeño resumen de lo sucedido hasta el capítulo 8, para situaros un poco sin tener que obligaros a leer tooooooooooda la historia de nuevo tras los seis meses que he estado ausente. ¡Vamos a ello!
(ADVERTENCIA: NO LEER SI NO HAS LLEGADO AL CAPÍTULO 8 TODAVÍA)
Clover Ringer, la que antes fuera una niña llorona y débil, lleva entrenando desde los ocho años para convertirse en una auténtica tributo profesional lo que, aún no siendo bien visto por su madre y hermana mayor, Bethany, cumpliría el sueño que su padre nunca creyó poder ver posible en ella. Accediendo a un centro de entrenamiento especializado a los doce años, no se imagina que desde ese momento conocerá a las personas que cambiarán por completo su vida; dentro del grupo de entrenamiento especial donde se incluye por su asombrosa habilidad con los cuchillos, encontrará a sus futuras amigas, Hayden, Marietta y Liah, a los divertidos gemelos John y Edward, a su entrenador Dock, que pasará a ser desde entonces como un padre para ella, y, sobretodo, a Cato, el chico dos años mayor que ella, rey de la bravuconería y la falta de cerebro, con el que en su mismo primer día cruzará algo más que palabras.
Sin embargo, el tiempo pasa y la relación entre ambos se va estrechando más y más por distintas circunstancias, llegando a que ambos se pregunten si podrían sentirse atraídos el uno por el otro, e incluso, a un beso furtivo que supondrá nada más y nada menos el principio de una extraña relación que sobrepasa la amistad, y que puede ser peligrosa para ambos. Y es que, como Hayden le explica a Cato, amar no está hecho para los profesionales, y menos para profesionales como ellos, tan obsesionados por cumplir a toda costa su objetivo que no dudarían en dejar nada ni a nadie atrás por el camino.
El tiempo pasa hasta situarse cercano al decimocuarto cumpleaños de Clove, aunque éste no resulta demasiado feliz. Las peleas con Raw, su padre, se suceden más y más a menudo, sobretodo cuando la joven propone retomar las clases de danza que abandonó en favor del entrenamiento hace años, hasta llegar a un punto en que ambos prácticamente no se hablan... Y es justo en ese momento cuando Dock, víctima desde año atrás de un cáncer del que nadie sabía, el mayor apoyo paternal con el que cuenta tanto la lanzadora de cuchillos como Cato y otros de los chicos del grupo profesional, muere. En su funeral (ya nos situamos en el capítulo ocho), tanto el muchacho como Clove se destapan (en un sentido metafórico) el uno para el otro, enseñando él el mundo miserable en el que vive y que le lleva a ser como es, tan pronto como ella revela sus sentimientos sucumbiendo, por primera vez en seis años, al llanto. Cuando ya anochece y se hace tarde, Cato decide cargar con la pequeña agotada hasta su casa. FIN DEL CAPÍTULO OCHO.
Y ahora sí que sí, ¡el esperadísimo capítulo nueve!