domingo, 29 de septiembre de 2013

Capítulo 10: Don't let me fall, parte 2

Creo que os merecíais un capítulo después de estas dos últimas semanas sin publicar nada, y sobretodo, después de haber regresado con el capítulo más corto hasta el momento; eso sí, para compensar, el de hoy es bien largo y con un poquillo de todo: acción, amor, pelea... Y una verdad que llevaba oculta pero pululante por ahí mucho tiempo muehehehe. ¡Disfrutadlo!

PD: Mañana es fiesta en mi pueblo (^^), así que PROMETO hacer los premios que tengo acumulados :D. ¡Sois unos achuchables ositos de peluche!






CATO
Definitivamente, odio los kayaks. Me estoy cayendo continuamente, y creo que ya he roto uno o dos remos por lo menos con el enfado. Encima, Hayden se está burlando a cada ocasión que tiene porque ella ha conseguido dar cinco paletadas seguidas sin caerse.
-Vamos Cato – la oigo detrás de mí – A este paso en los Juegos ya me habría dado tiempo a matarte diez veces
Voy a responder cuando oigo un choque, y las salpicaduras de las canoas y sus ocupantes al caer nos mojan la cara. Vale, esto ya es el colmo. Estoy a punto de salir del agua, y entonces, oigo la voz de Edward, o de John (¿quién les distingue?) seguida de un grito ahogado de Marietta
-¡Pas…er..., Clove… se es…tá… and…o!
Me cuesta unos segundos asimilar las palabras, y no es hasta que, con un acentuado deje de histeria, la pelirroja repite lo que ha dicho que lo entiendo:
-¡Pasper, Clove se está ahogando!
 Miro hacia donde debería estar el entrenador sustituto, pero no hay ni rastro de él. Pero, ¿por qué no está? ¡¿No ve que una de las niñas que ha traído aquí está a punto de morir?! ¡¿No oye a Marietta?! Soy incapaz de moverme, soy incapaz de actuar, y lo único que sé  es que la desesperación se está apoderando de mi cuerpo y sube por mi garganta. Sin embargo, no me hace falta más que ver la mueca de terror en la cara de Liah mientras sus ojos observan el cuerpo de Clove, al que las olas mueven como si de una marioneta se tratase, para reaccionar.
Me da igual las embestidas de la corriente, me da igual lo fría que está el agua, me da igual todo, lo único que puedo hacer es nadar hacia Clove para salvarla. Pongo toda mi energía en cada brazada intentando llegar a ella, y al hacerlo, arrastro su cuerpo sin importarme que este parezca no moverse, hasta llegar a la orilla. Una vez en tierra, me permito descansar un segundo. Veo su pálido rostro y vuelvo a sentir la misma desesperación de antes: ¿Y si está muerta? Puede que no haya llegado a tiempo, que su corazón ya se hubiese parado antes de que la recogiera. Mientras yo pienso en ello, Hayden se ha acercado, y no ha dudado en cogerle la mano para buscarle el pulso. Desde que la conozco, me ha sorprendido la capacidad que tiene para, aun siendo la persona más petarda y bromista del mundo, actuar con seriedad y cabeza fría en las situaciones más difíciles (lo primero lo digo con cari… Nah, no lo digo con cariño).
-Está viva – exclama con un suspiro – Vamos, no os quedéis ahí parados, haced algo – nos recrimina
En ese momento Clove empieza a toser y escupir agua, de forma que al principio creo que le ha dado un ataque. Un poco de color vuelve a sus mejillas y me permito soltar aire.
-¿Qué ha pasado? – murmura con un hilo de voz cuando termina de expulsar todo el líquido que se había colado por su boca.
-Nada, Knivey, un pequeño accidente – parece que la voz de Hayden la tranquiliza - ¿Te encuentras bien?
 -Sí, creo que sí – responde entrecortadamente, pero entonces, su cuerpo se convulsiona, y sufre unas terribles arcadas que acaban en un maloliente vómito.
-¡Clove! – grito
-Cato, cálmate – dice Hayden ¿Que me calme?  – Es normal. – después gira la cabeza de un lado a otro, aunque sin soltar la mano que cogió para tomarle el pulso - ¿Alguien sabe dónde narices se ha metido Pasper?
-Aquí está – en ese momento, uno de los gemelos llega con el maldito entrenador al lado. Este se acerca a la chica que hay tumbada en el suelo con cara de preocupación.
-A buenas horas – mascullo
Él se gira un segundo para mirarme.
-Lo siento, no sabía que podía pasar esto… Pero ella está bien, ¿no?
-Bueno, si por bien entiendes echar fuera del estómago todo lo que ha debido comer en los últimos seis años, ¡sí! ¡Está fantásticamente! – espeto con cara avinagrada
Pasper hace caso omiso de mí y sigue hablando.
-Entonces no hay problema, nadie se tiene por qué enterar…
Seis caras se giran repentinamente para mirarle… Y después cinco se giran alarmadas al ver la mía roja de furia.
-¡Cato n…!
 -¿¡Te preocupa eso!? – trono, yendo medio corriendo directamente a su cuello. - ¡Ella ha estado a punto de morir por tu culpa, y a ti solo te preocupa si se enterará alguien! – el entrenador sustituto, ve mis intenciones y coge rápidamente un remo con el que me empuja y tira al suelo.
-Niño, no disfraces las cosas – responde, aunque noto el nerviosismo en su voz.
Me sacudo la tierra, y con la ira hirviendo en mi cabeza, me levanto con fuerzas renovadas
-¿Qué no disfrace las cosas? ¡Te voy a m…
-¡YA! – irrumpe Hayden, poniéndose entre medias con los brazos extendidos. - ¿Tanto os cuesta daros cuenta de que discutiendo no ayudáis a Knivey?
Eso me hace reaccionar. Bajo el puño lentamente y me dirijo hacia Clove, que parece haber dejado de vomitar; sin embargo, la chica que ha puesto fin a la pelea me bloquea el camino.
-Cato, ¿puedo hablar contigo?
-Luego – gruño, pero ella no se aparta
-Fingiré que eso ha sido un sí – me empuja en la dirección contraria, pero vuelvo a donde estaba.
-O me dejas pasar por las buenas, o te quito de en medio por las malas – amenazo, dispuesto a tirarla al suelo con el puño, cuando le miro a los ojos. Y veo que, bajo el orgullo y la dureza típica de los profesionales, se esconde una súplica. Es grave.
Lentamente, relajo los músculos que había tensado, aunque no puede evitar preguntar por la casi niña que ha estado a punto de morir instantes antes.
-Se encargan los gemelos, no te preocupes; ellos tienen la mochila con el botiquín – responde. Acto seguido cambia su tono tranquilizador por uno más violento - ¡Y tú! – grita a un sorprendido Pasper, todavía con el remo en la mano – Antes de explicarme cómo a alguien se le pasó siquiera por la cabeza el hacerte entrenador, ¿podrías hacer algo útil por una vez en tu vida y ayudar a tumbarla?
No puedo evitar esbozar una sonrisa al ver al supuesto “coordinador” correr a obedecerla, como si ella fuera su jefa; aunque pensándolo bien, quizás él sepa que es hija de sus padres.
Cuando se asegura de que Clove está correctamente tumbada en una toalla, vuelve a centrar su atención en mí. Cruza los brazos sobre su pecho, lo que reconozco como una muy, muy mala señal.
-¿Y bien? – inquiere
Parpadeo, preguntándome si la he entendido bien.
-¿Y bien qué?
Suspira pacientemente
-¿Tenía razón o no?
-¿Perdón? - ¿acaso me he perdido algo? Intento hacer memoria, por si ha dicho algo importante que se me haya pasado, pero no llego a nada.
Abre la boca con intención de responder… para finalmente pensárselo mejor y cerrarla.
-Ven – es lo único que pronuncia antes de cogerme del brazo y arrastrarme cerca de la orilla del arroyo. El agua moja nuestros pies descalzos, y algunas salpicaduras llegan hasta el cuello de Hayden; la zona de los rápidos. Veo los fragmentos astillados de un remo.
Me temo que empiezo a adivinar de qué quiere hablar mi compañera.
-Aquí se ha caído Clove, justo en esta zona. ¿Te fijaste cuando fuiste a buscarla? – niego con la cabeza. – Vale, ¿lo entiendes ahora?
Titubeo
-Bueno…
Empieza a dar pequeños golpes al suelo con impaciencia.
-Cato, ¿recuerdas la conversación que tuvimos hace dos años? ¿Recuerdas lo que te dije?
“Cada palabra” pienso amargamente.
-Creo que… dijiste que nos destruiríamos. Que los profesionales no aman.  - su ojos se iluminan levemente al oír mi tono dubitativo, como si creyera que lo comprendo.
-¿Más?- inquiere
Me quedo pensativo, un momento, aunque sé perfectamente lo que voy a decir.
-Que acabaría siendo capaz de dar mi vida por ella, de tirarme a la pantalla de la televisión cuando estuviese en los Juegos… - yo hago una pequeña pausa, y ella suspira con alivio… Hasta que respondo – Te equivocas. Te equivocabas y te sigues equivocando, Hayden.
Su corazón da un vuelco palpable durante un segundo en su mirada sorprendida. Esta pasa rápidamente a ensombrecerse, llenándose de la incontenible furia profesional y…
¡Plaf! Como a cámara lenta, veo su mano estamparse en mi mejilla derecha, descargando toda la frustración que ha acumulado en la pelea, y que me hace notar una oleada de dolor.
-¡Au! – exclamo involuntariamente
-¡Despiértate! – grita, enfadada como nunca la he visto - ¡Mira a tu alrededor!
Estoy a punto de devolvérsela con fuerza suficiente como para tirarle al suelo, como para que sea incapaz de moverse en unos minutos; pero mis músculos quedan repentinamente paralizados, y caigo al suelo de rodillas ante un golpe mil veces más doloroso que ese: la verdad.
Hayden no me pega si no estamos en un combate. En realidad, ni a mí ni a ningún ser vivo, porque le parece que aprovecharse de que alguien no sabe que va a ser atacado para acabar con él, solo demuestra que eres más débil, y a ella, como profesional, le repugna ser débil. Así que tiene que haber otra razón.
Le obedezco, y vuelvo a mirar el río, esta vez desde el objetivo punto de vista de alguien que estuviera fuera del agua, y no el mío: veo una corriente con la fuerza suficiente como para arrastrar fácilmente a un adolescente hasta cualquiera de los tantos peñascos que pudieran acabar con su vida; veo que no hay una sola alga adherida a las rocas, porque es físicamente imposible que no acabasen arrolladas.
Volviendo atrás unos minutos, veo, en un instante, a una chiquilla que no llegará a los cuarenta kilos, y que a duras penas sabe nadar (¿¡por qué narices no sabes nadar Clove!?) salir disparada desde un kayak y caer.
Y veo a un idiota rubio gritar su nombre y prácticamente suicidarse, luchando contra la corriente, contra el viento, contra el maldito ejército del Capitolio si fuera necesario, para llegar a ella.
“Los profesionales no aman, Cato” la frase retumba en mi cabeza, dicha por todas y cada una de las personas que conozco: Hayden, Dock, mi padre, el grupo especial, el resto de los monitores…
Clove.
Me levanto sin fuerza, como si me acabasen de clavar un puñal en la espalda.
-Lo… lo he comprendido – murmuro.
Espero ver felicidad en su cara, pero lo único que hay es una profunda tristeza y una lágrima a punto de caer.
-Pues ahora solo haz lo que te pedí la última vez.
-¿El qué? – pregunto aturdido
-No la destruyas… - comienza; sin embargo le interrumpo
-¿Cómo voy a destruirla? ¿Acaso el problema no es que soy incapaz de permitir que se haga daño?
-No me refiero a ese tipo de destrucción, Cato, a una destrucción física. Me refiero a… romperla por dentro. Mira, ahora mismo, el alma, o el corazón, o lo que puñetas sea de Clove, está en el momento más crudo de su existencia. Se fragmenta poco a poco, y lo único que mantiene los pedazos unidos, eres tú. Como… una especie de pegamento, que, por ahora, le es completamente necesario. Si ahora mismo se quitase el pegamento, todo de un golpe, se soltaría y no quedaría más que un montón de polvo. Se moriría por dentro.
“Sin embargo, si el pegamento se fuese quitando poco a poco, los propios pedazos podrían ir elaborando una forma de unirse por sí solos, sin ayuda exterior. Y entonces, aunque las cicatrices quedarían, sería más fuerte.”
Hace una pequeña pausa.
-¿Entiendes?
Le miro con la duda nuevamente en los ojos
-Hayden, no sé si tendré la fuerza suficiente como para hacer eso... Me destruiré a mí mismo si tengo que separarme así de ella.
Mi amiga hace mueca incómoda.
-Sé que para ti, lo mejor sería cortar en un instante y olvidarte de todo, para volver a ser tú… Pero no te alejes muy de repente de ella, sobre todo ahora. Deja que haga una vida con… con menos Cato. Que salga con nosotras, que tenga un nov…
-Eso no – replico bruscamente, pero Hayden me mira severamente.
-Cato, es por vuestro bien.
Suspiro, sintiendo que ahora el puñal que antes me ha atacado se va clavando más y más profundamente. Pero antes de rendirme y aceptar el dolor, el profesional que llevo dentro, que desea librarse de Clove y todo lo que constituye a cualquier precio, aparece, ofreciéndome un trueque.
“Desenamórate de ella, y podréis estar juntos.”
***
Quince minutos después, estamos de vuelta con los demás. En cuanto me ve, Clove se incorpora rápidamente, pero le obligan a volver a tumbarse al empezar a toser otra vez. Freno el impulso que hace que me lance a ayudarla, e intento seguir caminando de la forma más normal posible.
-Hola – le saludo cariñosamente - ¿Ya estás mejor?
Asiente.
-Muchas gracias – susurra – No sé qué habría pasado si no hubieras estado allí. – hace un amago de acercarse a besarme, pero yo me aparto sutilmente
-Eh, con una muerte en un mes hay más que suficiente – bromeo, con bastante poco tacto. Ella hace una mueca de sorpresa. “¿Qué te pasa?” me pregunta sin hablar. Ojalá pudiera decírselo.
Pero hoy empieza una nueva etapa de mi vida… Una nueva etapa de mi vida sin Clove.

FIN DEL CAPÍTULO 10
***

¿Y bien? ¿Os ha gustado? ¿Lo odiáis? ¿Me queréis matar? ¿Os queréis suicidar? ¡Los comentarios son muy bien recibidos y ayudan a mejorar cada día!

Un besazo, y feliz domingo :D.

7 comentarios:

  1. Dillaardi!
    El capitulo me ha gustado mucho, lo que no me ha gustado tanto es que Cato y Clove tengan que separarse. Espero que puedas colgar el siguiente capitulo pronto.
    Un besazo

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    1. Bueno, en el amor siempre tiene que ver sacrificios :)...
      Me alegro de que te haya gustado por lo demás :D, ¡un besazo!

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  2. Hola! Hace unos meses abrí un blog sobre los 76 Juegos del Hambre y sinceramente, creo que tu historia es más que genial!
    Me gustaría muchísimo que te pasases por mi blog , me dieses tu opinión y si fuese posible que me afiliases!! :) yo ya te afilié!
    http://historiasdepelicula.blogspot.com.es/

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    1. ¡Muchas gracias! Ahora te afilio :D
      Un beso ;)

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  3. Me enamorado de tu historia sobre todo de Cato.Por muy loco que digais que esta demuestra que ser un profrsional es mas que ser letal y tener un corazón de piedra.Esta dispuesto a separarse de Clove apesar de que signifique perder una parte de si mismo.Esta dispuesto a todo por ella.Así que no esta loco es genial a su manera.Bueno espero el proximo con ansias.Un besazo.
    PD:¿Como se llama la canción ?.:)

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    1. Bueno, en primer lugar... ¡Muchas gracias! ¡Me alegro de que te haya gustado tanto :D!
      Mi opinión sobre Cato ya la he dejado clara en más de un sitio: para mí este personaje no puede estar completamente bien de la cabeza, ya sea por un trauma familiar, la educación que reciben en el dos... Eso ya a opción de cada escritor de fics; pero no creo que alguien sin un problema sea capaz de romperle el cuello a alguien como represalia de un enfado.
      Ahora, eso sí, eso no quita para que sea tan humano como nosotros y, por mucho que se le haya entrenado como a todos los demás profesionales para que desaparezcan, sigue teniendo sentimientos. Y, en cierto modo, a mí particularmente me gusta pensar que, cuando está con Clove, ella le ayuda a hacer desaparecer ese aspecto que tan arraigado está en su ser y en su educación.
      ¡Un besazo, y gracias otra vez por comentar :D!
      PD: La canción se llama "Don't let me fall" de Lenka. Hay un cover de Isabelle Fuhrman navegando por la red :D.

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